PICAP S.L. Edició de discos
15/11/2019

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NOTÍCIAS
La noche del jueves 22 de mayo fue una de esas noches que no olvidaremos nunca. Una de las noches más emocionantes de nuestra vida profesional fue la que vivimos en la facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid.
El mítico 1968 resultó fuerte en Madrid y el punto culminante fue la actuación de Raimon el 18 de mayo, concierto que ha quedado en la historia con la canción “18 de maig a la villa”. Los universitarios madrileños lo han querido celebrar y durante toda la semana han programado actos relacionados y en el centro de los cuales estaba el artista de Xàtiva, mesas redondas, exposiciones y el concierto.
El jueves por la tarde visité las dos exposiciones. Fotografías muy potentes del concierto, documentos muy interesantes sobre el acto, desde las declaraciones del rector delante de la policía y del juez hasta los recortes de prensa de la época. Canciones prohibidas por la censura, carteles, portadas de discos, pinturas originales de Miró i Tàpies entre otros, que han servido para ilustrar las portadas de las grabaciones de Raimon, audiovisuales, etc.
La sala del concierto era llena a rebosar, los organizadores pusieron pantallas gigantes en los vestíbulos para que mucha más gente pudiera seguir el concierto que también se emitía en directo por Internet.
Era un goce ver once canales de TV realizando el seguimiento y cubriendo la noticia. Que regocijo ver el trato que le han dado en todos los medios de comunicación de Madrid, con las excepciones lógicas.
En el concierto pudimos saludar a catalanes residentes en Madrid como Manuel Campo Vidal o Enric Sopena; a Jordi Garcia-Soler, Ramon Muntaner o Rafael Ribó que fueron a propósito y a Caco Senante, Rosa Leon, cuatro ministros del actual gobierno, un del anterior, el valenciano Jordi Sevilla, gente mayorcita que posiblemente había asistido al concierto del 68 y gente joven, probablemente estudiantes de la Complutense. El concierto también tuvo su guindilla pues en la entrada había un grupo de jóvenes con pancartas gritando y reclamando que se sentían estafados por la generación del 68 y se manifestaban básicamente en contra del Plan de Bolonia. La aparición de Raimon en el escenario fue recibida por una ovación de tres minutos con todo el público de pie. Raimon ofreció un concierto serio, honesto y sin concesiones a la nostalgia. El concierto se está presentando por distintas localidades durante todo el año, con algunos grandes éxitos pero básicamente con las últimas canciones y con las cuatro inéditas desde el punto de vista discográfico que está presentando en público. Sólo cantó, y para cerrar el concierto, el tema obligado “18 de maig a la villa”. Raimon explicó los textos en castellano y mucha gente seguía las letras del programa del acto con la luz del móvil y pequeñas linternas. Como se podía prever, Raimon se vio obligado a un largo apartado de “bisos” con temas más populares, terminando definitivamente con “El Vent” que compartió con todo el público madrileño. Raimon es uno de esos artistas imprescindibles en nuestra cultura, uno de esos fenómenos que si no lo tuviéramos, deberíamos inventarlo.